Madre mía, mi Guera Santa, tú siempre fuiste mi guía y me
mostraste el camino en mi vida,
gracias a ti estoy en este mundo,
gracias a que tú me diste la vida,
gracias a que tú te encargaste de educarme,
gracias a ti soy lo que soy,
ahora descansas en el Señor,
cumpliste con tu propósito en esta vida,
siempre estuviste atento a lo que necesitaba,
ayudaste a los prójimos y a los más necesitados,
nunca olvidare las cosas más bellas como tu sonrisa y tu voz, bien pelada la
Guera.
En este día, Padre mío, vengo ante ti para pedirte,
con gran humildad, que escuches mi oración,
que estés atento a mis ruegos,
que le enseñes el camino a seguir a mi madre,
para que siempre pueda estar a tu lado, Señor,
para que pueda descansar contigo en el reino de los cielos.
Madre mía, una flor sobre tu tumba se marchita, una lágrima
sobre tus recuerdos comienza a evaporarse,
una oración por tu alma es recibida por nuestro Señor.
Que brille para ella una luz eterna, y que descanse en paz.
Maria Santos Guillen Padilla.
Amén.
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